Este documento describe la memoria del taller etapa II del proyecto regional RED SICTA que busca contribuir con la implementación del proceso de formación y desarrollo de capacidades de la red nacional de innovación tecnológica en diseño de su estrategia de sostenibilidad y gestión de proyectos, en la movilización de recursos para las cadenas de maíz y frijol con enfoque territorial en Nicaragua.
Este estudio forma parte de un conjunto de esfuerzos que realiza el Proyecto IICA-Red SICTA-Cooperación Suiza, por actualizar el conocimiento del estado actual de las cadenas de maíz blanco y frijol en la región. De esta manera se ofrece una herramienta para una mejor comprensión de las dinámicas y condiciones existentes de los actores, las iniciativas en marcha y los problemas, para orientar a soluciones prácticas en sintonía con la realidad.
Este informe busca hacer el mapeo de actores y la captura de sus visiones para determinar las demandas y necesidades de los sectores, para que sirvan de elementos sustantivos para diseñar y ejecutar políticas públicas, marcos regulatorios e intervenciones directas que tengan un alto impacto en el desarrollo de ambas cadenas, coadyuvando de esta manera a garantizar la seguridad alimentaria y reducir la pobreza extrema en el área rural de Nicaragua
En el presente documento se puntualizan las actividades ejecutadas y los resultados alcanzados en el desarrollo de la consultoría.
Nicaragua es el país más grande de América Central, y la agricultura es uno de los motores del desarrollo económico y social. El sector agrícola aporta el 16.1 por ciento del producto interno bruto (PIB), el 33 por ciento del empleo formal y la seguridad alimentaria de la población. Alrededor de la producción agropecuaria se integran 260 000 productores.
Actores locales y productores agropecuarios en Latinoamérica tienen acceso limitado a la información agroclimática y, cuando logran acceder a ella, tienen dificultades para traducirla en conocimiento procesable y accionable. Si bien los servicios climáticos son reconocidos por contribuir a cerrar la brecha entre la generación de información climática y su uso por parte de las partes interesadas, su provisión y uso en Latinoamérica aún representa un desafío crítico.