Este trabajo describe la evolución desde los sistemas de transferencia de conocimientos agrarios más tradicionales, con transmisión lineal de la investigación a los usuarios, hasta sistemas que propicien en mayor medida la innovación, con la intervención de multiplicidad de actores entre los que se incluyen investigadores, agricultores, asesores, educadores, políticos, empresarios, etc.
Esta obra está enmarcada en el Plan de Acción 2018-2021 de la Facultad de Ciencias Agrarias, en el reto “Aportar al Sistema Nacional de Innovación Agropecuaria integrando la investigación y la extensión”, el cual tiene como propósito interconectar la investigación, la extensión y la innovación para mejorar el relacionamiento con el sector productivo, fortalecer las alianzas público-privadas nacionales e internacionales y las redes del conocimiento y gestionar la innovación, por medio de la creación del Centro de Innovación Agropecuaria, con el propósito de mejorar los procesos de gestión de
Nicaragua es el país más grande de América Central, y la agricultura es uno de los motores del desarrollo económico y social. El sector agrícola aporta el 16.1 por ciento del producto interno bruto (PIB), el 33 por ciento del empleo formal y la seguridad alimentaria de la población. Alrededor de la producción agropecuaria se integran 260 000 productores.
La Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN) entendida como la disponibilidad y el acceso a los alimentos de calidad, es fundamental para el desarrollo humano; la sostenibilidad y el progreso del sector agropecuario son primordiales para mantener una oferta de alimentos en cantidad y calidad. En el departamento de Córdoba, la pobreza multidimensional es el doble para la zona rural (51.9 por ciento) con respecto a la urbana (23.3 por ciento). En ese sentido, los productores rurales dinamizan la economía local, contribuyen a generar empleos y con la SAN.
Chile es un país líder en la exportación de alimentos, en donde la apicultura juega un rol fundamental y cuenta con más de 1 300 000 colmenas para apoyar la producción de alimentos a través de la polinización. Las buenas prácticas deben ser abordadas de generación en generación de apicultores para favorecer el mantenimiento de colmenas sanas y activas para la presentación de servicios sistémicos de polinización.
La FAO promueve la agroecología a través de diez elementos clave, como la diversidad, el intercambio de conocimientos, la eficiencia, la resiliencia y la economía circular, integrados en un enfoque sistémico.
En Colombia, el principal desafío es la escalabilidad, expandiendo las fincas agroecológicas a nivel territorial y fortaleciendo la gobernanza y difusión de buenas prácticas. También es necesario crear un marco institucional claro y fomentar incentivos para avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles.